Intentaré, en este texto, describir las costumbres, y formas de vida que hallé en el pueblo donde decidí realizar mi trabajo de campo: Gral. Rivas (lugar donde nací), se ubica a unos 140 km de Capital Federal, es partido de Suipacha (B.A), Argentina, tiene quinientos habitantes aproximadamente, según cuentan sus pobladores.
¿Cómo es la gente que habita aquel lugar? ¿Cómo viven?
En días de semana, por la mañana temprano, pude observar a la gente que madruga, aquellos que van a zonas más rurales a desarrollar alguna tarea, los chicos que viajan ”en la combi” (único medio de transporte público en el que se puede llegar a Suipacha) para asistir a algún colegio de allí, ya que muchos prefieren la educación privada de aquel lugar; y alguna que otra persona que sigue el dicho: “Al que madruga, Dios lo ayuda”.
Al transitar por las calles – que no tienen señales más que los nombres de las mismas - veo que la gente se saluda unos con otros, sí, todos saludan: “Adiós”, Buenos días” y “Chau” en el caso de aquellos que no se conocen tanto.
Hay cuatro almacenes a los que la gente asiste, veo que de uno de ellos sale una persona que viste bombacha de campo, camisa a cuadros, boina (muy común en los habitantes de este pueblo) y las infaltables alpargatas que todos allí tienen, cargaba varias cajas, había realizado “su compra del mes”, esta persona vive en una zona rural y todos los meses realiza en un día determinado su compra mensual, hay varios allí, a los que les gusta predecir el clima: “ Refrescó, así que no va a llover”, “Andan dando vueltas los alguaciles, señal de tormenta”, “Cambió el viento, ya no lloverá”, pero el clima puede darles un chaparrón inesperado que no les permita arribar al pueblo ya que los caminos son de tierra, por ende, si llueve se hace barro, entonces es necesario tener siempre provisiones.
Cuando se va acercando el mediodía, la gente “desaparece como por arte de magia”, los negocios cierran y cada individuo regresa a su hogar a preparar el almuerzo, una vez finalizado éste, llega la hora esperada por todos los pueblerinos: “la hora de la siesta”.
Alrededor de las 17:00 hs. El pueblo recobra vida nuevamente, hay una escuela pública, la Nº 3, Domingo Faustino Sarmiento, los chicos salen de la misma, los negocios reabren sus puertas y se ve algún que otro caminante por la ruta que conecta Suipacha con el pueblo, es muy común que aquí la gente que desea cuidar su salud, hacer deporte o simplemente distraerse salga a caminar por allí.
Pareciera que el tiempo pasa muy lentamente en este lugar, la gente anda muy tranquila, se puede caminar por el medio de la calle, son muy pocos los transportes que se ven transitar y muy diferentes a los que se ven en las ciudades: hay un tren que pasa dos veces por día de lunes a viernes, la línea San Martín, tractores, camiones, el famoso Ford Falcon, también veo autos modernos, pero no son los que cautivan más mi atención, aquí no hay bici senda, se transita sin reglas ¡Hasta los niños juegan en la calle! Quién lo diría, las puertas de las casas abiertas de par en par y la gente tranquila, sin miedo, “Querida somos todos conocidos, ¿quién le causaría daño a un vecino que conoce desde hace años y que le tiene que ver la cara todos los días? Es más, nos conocemos mayormente por los apodos que por los nombres” me cuenta un habitante del lugar, cuando le pregunto si le preocupa dejar abierta la puerta.
Se acerca la noche y puedo ver caer el sol, no existen aquí edificios que me lo impidan y hasta siento que respiro aire fresco, puro, para la gente de Rivas esto es muy natural, pero para los que vivimos en la ciudad, es algo extraordinario.
Durante días de semana las actividades no varían mucho.
Cuando llega el fin de semana se realizan otro tipo de actividades, el pueblo se ve más tranquilo que nunca, se puede ver a aquellas personas que en algún momento vivieron allí regresar a respirar nuevamente ese aire, o familiares de los que aún son habitantes que “van de visita”. Reunión familiar con alguna comida típica casera es lo que se ve en la mayoría de las casas en estos días, los pubs del lugar empiezan a llenarse desde temprano, son un punto de encuentro para jóvenes y adultos, también las cocinas de las casas, donde el chisme se hace popular, “ Pueblo chico…”. Hay cancha de tenis y fútbol, muy asistidas en estos días.
Se podría afirmar que sábados y domingos son días que la gente del lugar destina para reunirse con aquellos que aprecia, quiere o comparte algún interés.
El domingo es el único día en el que se da misa, no tienen un párroco fijo. La parroquia se llama San Roque, en honor al patrono del pueblo, al que todos los 16 de agosto de cada año se le rinde culto, realizando una misa conmemorativa y “entrega de panes“ el santo es reconocido por sanar enfermedades y pestes. Cuenta la historia que un día mientras atendía a un enfermo grave, se sintió también él contagiado de la enfermedad. Su cuerpo se llenó de manchas negras y de úlceras. Para no ser molesto a nadie, se retiró a un bosque solitario, y en el sitio donde él se refugió, ahí nació un aljibe de agua cristalina, con la cual se refrescaba. Un perro de una casa importante de la ciudad empezó a tomar cada día un pan de la mesa de su amo e irse al bosque a llevárselo a Roque, por esta razón se simboliza la fecha entregando panes.
Además se realizan actividades típicas del lugar: carreras de sortijas, peñas folclóricas y puestos donde se pueden comprar comidas caseras o artesanías. Para finalizar la fiesta se realiza un baile popular en el Club Deportivo Rivas, el mismo se inicia con música folclórica y cierra con cumbia, a éste se asiste en familia, desde niños hasta ancianos se ven en la pista, donde se forma una ronda de baile donde las parejas giran al ritmo de la música.
Me voy asombrada de cómo se puede vivir de modo tan diferente, como cambia la organización y las costumbres de un lugar a otro, aunque sólo estén distanciados por unos kilómetros.
martes, 1 de junio de 2010
sábado, 29 de mayo de 2010
lunes, 3 de mayo de 2010
HÉROES (Texto con palabras esdrújulas)
El albor rosáceo de la mañana iluminaba nuestros rostros que sólo reflejaban pánico. Escondíamos nuestras lágrimas porque éramos hombres, sí, con tan sólo 20 años.
Marchábamos constantemente. Nunca antes habíamos caminado tantos kilómetros, pero el ejército nos necesitaba y allí estábamos. Durante el conflicto bélico, teníamos muchas exigencias. Nuestros superiores pretendían éxito; más el éxito para nosotros era volver sanos y salvos, ese era nuestro verdadero propósito.
Difíciles fueron aquellos días, donde no era válido que sintiéramos miedo, no distinguíamos entre día y noche, y sólo pensábamos en que la pesadilla llegara a su fin.
Mientras tanto en nuestra república, esa por la que nosotros luchábamos, se escribían páginas con grandes títulos que anunciaban que íbamos ganando. Al tiempo que nuestras vidas se encontraban al límite, allí cerca festejaban un falso triunfo.
Una decisión estúpida en tiempos de política no democrática, marcó un capítulo de nuestra existencia que día a día recordamos.
Hoy somos “HÉROES”, pero el dolor aún sigue intacto; por nuestros compañeros que murieron, por sus familias y por la oscura huella que esta guerra imprimió en la historia.
Marchábamos constantemente. Nunca antes habíamos caminado tantos kilómetros, pero el ejército nos necesitaba y allí estábamos. Durante el conflicto bélico, teníamos muchas exigencias. Nuestros superiores pretendían éxito; más el éxito para nosotros era volver sanos y salvos, ese era nuestro verdadero propósito.
Difíciles fueron aquellos días, donde no era válido que sintiéramos miedo, no distinguíamos entre día y noche, y sólo pensábamos en que la pesadilla llegara a su fin.
Mientras tanto en nuestra república, esa por la que nosotros luchábamos, se escribían páginas con grandes títulos que anunciaban que íbamos ganando. Al tiempo que nuestras vidas se encontraban al límite, allí cerca festejaban un falso triunfo.
Una decisión estúpida en tiempos de política no democrática, marcó un capítulo de nuestra existencia que día a día recordamos.
Hoy somos “HÉROES”, pero el dolor aún sigue intacto; por nuestros compañeros que murieron, por sus familias y por la oscura huella que esta guerra imprimió en la historia.
lunes, 26 de abril de 2010
DESTIEMPO...
Me dispongo a tomar el 110, las agujas del reloj me corren, ¡Qué difícil es hacerse de tiempo libre un día de semana! Bajo en Av. Las Heras y desde allí tengo que caminar unas cuadras, para llegar al Malba, a su sala de cine más específicamente, la película elegida: “Bésame mortalmente” de R. Aldrich. Con unos minutos de retraso me acomodo en una butaca, mientras que en la pantalla la película en blanco y negro ya está rodando, parece interesante, un detective, la dama que no falta en ningún film y un misterio, la imagen no es del todo buena. Después de una hora allí, se corta la filmación, fallas lógicas y entendibles de una cinta de tantos años, mis expectativas – que por cierto eran muy buenas antes de entrar – se iban derrumbando, se acerca el final, termina. Sí, así, cuando menos lo esperaba, desilusionada, salgo de la sala de cine y dudo, ¿Subo las escaleras y veo que más puedo encontrar? Definitivamente si, no me podía ir de ese modo, subí. Me encontré con la exposición fotográfica “Theatrum mundi” de Carlos Gallardo, una exposición homenaje.
El homenajeado es un artista multidisciplinario, nacido en Buenos Aires el 7 de diciembre de 1944, comenzó su carrera como diseñador gráfico y diagramador, a partir de 1984 decide dedicarse al arte plástico, paralelamente trabajó también diseñando el vestuario y escenografía en varias producciones de ballet contemporáneo. Él se consideraba un errante, ya que había vivido mucho tiempo fuera de su país,…”el archivista que soy, se ha convertido en un basurero que recoge por las calles del mundo todo vestigio de memoria…” muchas de sus obras reflejan esta actitud.
La sala está predispuesta para hacer el recorrido de modo circular e ir viendo cada una de las fotografías que están organizadas en cuatro series que el artista realizó durante los años 2007 y 2008: “Vestigios”, Theatrum mundi”, “Destiempos” y “Erratum”, ésta última acompañada también por una serie de versos de Hugo Mujica. El resto de las obras, en su mayoría son en blanco y negro, sólo algunas tienen detalles en color, son muy originales, muchas de ellas contienen objetos muy antiguos que Gallardo obtuvo de correo central, teclados de máquinas de escribir, relojes, etc.
Siempre me gustó la fotografía, realmente me voy satisfecha después de ver esta colección, ya que muchas de las fotos lograron cautivarme.
Cuando llegué al museo, tenía grandes expectativas en cuando a la película, las mismas se derrumbaron, no pensaba recorrer las salas – al menos en esta oportunidad no - sin embargo, donde no esperé, encontré la mayor atracción. No sabía nada sobre Carlos Gallardo, pero ahora conozco un poquito más de su vida, sus obras y hasta me arriesgo a decir que coincido con alguna de sus posturas, ¿Acaso no fue un tanto errabundo el modo en el que llegué aquí? Yo lo siento así.
Miro la hora y ahí están las agujas corriéndome nuevamente y esta vez pienso: “a destiempo”, una vez más.
El homenajeado es un artista multidisciplinario, nacido en Buenos Aires el 7 de diciembre de 1944, comenzó su carrera como diseñador gráfico y diagramador, a partir de 1984 decide dedicarse al arte plástico, paralelamente trabajó también diseñando el vestuario y escenografía en varias producciones de ballet contemporáneo. Él se consideraba un errante, ya que había vivido mucho tiempo fuera de su país,…”el archivista que soy, se ha convertido en un basurero que recoge por las calles del mundo todo vestigio de memoria…” muchas de sus obras reflejan esta actitud.
La sala está predispuesta para hacer el recorrido de modo circular e ir viendo cada una de las fotografías que están organizadas en cuatro series que el artista realizó durante los años 2007 y 2008: “Vestigios”, Theatrum mundi”, “Destiempos” y “Erratum”, ésta última acompañada también por una serie de versos de Hugo Mujica. El resto de las obras, en su mayoría son en blanco y negro, sólo algunas tienen detalles en color, son muy originales, muchas de ellas contienen objetos muy antiguos que Gallardo obtuvo de correo central, teclados de máquinas de escribir, relojes, etc.
Siempre me gustó la fotografía, realmente me voy satisfecha después de ver esta colección, ya que muchas de las fotos lograron cautivarme.
Cuando llegué al museo, tenía grandes expectativas en cuando a la película, las mismas se derrumbaron, no pensaba recorrer las salas – al menos en esta oportunidad no - sin embargo, donde no esperé, encontré la mayor atracción. No sabía nada sobre Carlos Gallardo, pero ahora conozco un poquito más de su vida, sus obras y hasta me arriesgo a decir que coincido con alguna de sus posturas, ¿Acaso no fue un tanto errabundo el modo en el que llegué aquí? Yo lo siento así.
Miro la hora y ahí están las agujas corriéndome nuevamente y esta vez pienso: “a destiempo”, una vez más.
viernes, 23 de abril de 2010
Tras esas notas.. (reescritura)
Realizar un texto que incluya las siguientes palabras: Francisca - Matías - Caribe - Dibujar - Soñar - Viajar - Embolado – Atento - Nunca - Tranquilo – Paraíso - Camino – Expresión.
¿Atento? El jefe de Francisca había sido siempre muy atento con ella, era un hombre tranquilo que no tenía demasiada expresión en su rostro, nunca nadie sabía qué sentía, cómo pensaba, lo catalogaban de "embolado" y eran muchos los que se preguntaban cómo había llegado a un puesto de tal jerarquía una persona que raramente emitía sonido o se comunicaba con sus pares. Alfonso también se comportaba de modo muy cordial con Francisca, eran amigos desde mucho tiempo atrás, a él le gustaba complacer a su amiga, la admiraba mucho.
Ella, era una de las encargadas -la mejor- de dibujar los planos del famoso estudio de arquitectura "Altas cumbres en el Paraíso". Gran parte de su vida había destinado al trabajo, ya que hacía varios años que estaba divorciada sin poder concretar una nueva pareja. Sin embargo, su ex marido insistía en recomponer su relación. Era una mujer grande, resignada a formar una familia.
Empezaban a caer las hojas, anunciaban el otoño, aquella mañana en la que el frío se empezaba a hacer sentir, en el escritorio de Francisca había un sobre aguardando ser abierto por ella. Al abrirlo, ella encontró un pasaje de avión, destino: el Caribe. La expresión de extrañamiento se dibujó en el rostro de la dama... sólo un pasaje a su nombre con fecha de viaje para el siguiente verano, ella siempre había soñado con pasar un tiempo en aquel lugar, su luna de miel había sido allí y desde entonces, imaginaba que se instalaba en aquellas islas paradisíacas para hacer lo que realmente amaba: retratos, la gente de aquel sitio era tan particular, sus expresiones, la sonrisa dibujada siempre en el rostro, eran ideales para practicar su hobbie favorito. No eran muchas las personas que sabían esto de la dibujante. ¿Aquel pasaje lo remitía alguien que realmente la conocía o sólo era coincidencia?
A la semana siguiente, un nuevo sobre aguardaba en la misma oficina, esta vez una nota que decía: "Mucho tiempo pasé soñando, sin arriesgarme y echar a andar mi vida. Hoy, viajo a través de este papel para invitarte a caminar mi mismo camino", pero nadie firmaba, cómo saber quién era la persona que le hacía tal confesión, ella estaba muy interesada en saber quién escribía, su impaciencia por saberlo se notaba, había muchas personas que la pretendían, pero ella estaba tan desilusionada por su anterior experiencia amorosa que a ninguno respondía favorablemente, aunque mas de una vez quería hacerlo, pero no se animaba, el temor a un nuevo fracaso era más fuerte.
Pasaron los meses y el secreto no se develaba. Un día, el jefe de Francisca se dirigió hacia ella con un énfasis poco usual en su hablar cotidiano:
-"¡Estás despedida!".
-Pero... ¿Por qué? ¿Qué hice mal? Dígame las razones por favor, aclamaba Francisca con preocupación.
- El motivo te lo reportaré en los próximos días, esta será tu última semana.
Cabizbaja se fue a su casa, pensando los motivos de su despido, al llegar a su puerta una nota: "Ya no necesitas trabajar si eliges viajar conmigo al Caribe, en caso contrario puedes continuar tu labor en el estudio, sin más, un gran saludo, Matías."
¿Atento? El jefe de Francisca había sido siempre muy atento con ella, era un hombre tranquilo que no tenía demasiada expresión en su rostro, nunca nadie sabía qué sentía, cómo pensaba, lo catalogaban de "embolado" y eran muchos los que se preguntaban cómo había llegado a un puesto de tal jerarquía una persona que raramente emitía sonido o se comunicaba con sus pares. Alfonso también se comportaba de modo muy cordial con Francisca, eran amigos desde mucho tiempo atrás, a él le gustaba complacer a su amiga, la admiraba mucho.
Ella, era una de las encargadas -la mejor- de dibujar los planos del famoso estudio de arquitectura "Altas cumbres en el Paraíso". Gran parte de su vida había destinado al trabajo, ya que hacía varios años que estaba divorciada sin poder concretar una nueva pareja. Sin embargo, su ex marido insistía en recomponer su relación. Era una mujer grande, resignada a formar una familia.
Empezaban a caer las hojas, anunciaban el otoño, aquella mañana en la que el frío se empezaba a hacer sentir, en el escritorio de Francisca había un sobre aguardando ser abierto por ella. Al abrirlo, ella encontró un pasaje de avión, destino: el Caribe. La expresión de extrañamiento se dibujó en el rostro de la dama... sólo un pasaje a su nombre con fecha de viaje para el siguiente verano, ella siempre había soñado con pasar un tiempo en aquel lugar, su luna de miel había sido allí y desde entonces, imaginaba que se instalaba en aquellas islas paradisíacas para hacer lo que realmente amaba: retratos, la gente de aquel sitio era tan particular, sus expresiones, la sonrisa dibujada siempre en el rostro, eran ideales para practicar su hobbie favorito. No eran muchas las personas que sabían esto de la dibujante. ¿Aquel pasaje lo remitía alguien que realmente la conocía o sólo era coincidencia?
A la semana siguiente, un nuevo sobre aguardaba en la misma oficina, esta vez una nota que decía: "Mucho tiempo pasé soñando, sin arriesgarme y echar a andar mi vida. Hoy, viajo a través de este papel para invitarte a caminar mi mismo camino", pero nadie firmaba, cómo saber quién era la persona que le hacía tal confesión, ella estaba muy interesada en saber quién escribía, su impaciencia por saberlo se notaba, había muchas personas que la pretendían, pero ella estaba tan desilusionada por su anterior experiencia amorosa que a ninguno respondía favorablemente, aunque mas de una vez quería hacerlo, pero no se animaba, el temor a un nuevo fracaso era más fuerte.
Pasaron los meses y el secreto no se develaba. Un día, el jefe de Francisca se dirigió hacia ella con un énfasis poco usual en su hablar cotidiano:
-"¡Estás despedida!".
-Pero... ¿Por qué? ¿Qué hice mal? Dígame las razones por favor, aclamaba Francisca con preocupación.
- El motivo te lo reportaré en los próximos días, esta será tu última semana.
Cabizbaja se fue a su casa, pensando los motivos de su despido, al llegar a su puerta una nota: "Ya no necesitas trabajar si eliges viajar conmigo al Caribe, en caso contrario puedes continuar tu labor en el estudio, sin más, un gran saludo, Matías."
lunes, 12 de abril de 2010
Tras esas notas..
Realizar un texto que incluya las siguientes palabras: Francisca - Matías - Caribe - Dibujar - Soñar - Viajar - Embolado - Atento - Nunca - Tranquilo - Camino - Paraìso - Expresiòn.
¿Atento? El jefe de Francisca había sido siempre muy atento con ella, era un hombre tranquilo que no tenía demasiada expresión en su rostro, nunca nadie sabía qué sentía, cómo pensaba, lo catalogaban de "embolado" y eran muchos los que se preguntaban cómo había llegado a un puesto de tal jerarquía una persona que raramente emitía sonido o se comunicaba con sus pares.
Francisca era una de las encargadas -la mejor- de dibujar los planos del famoso estudio de arquitectura "Altas cumbres en el Paraíso". Gran parte de su vida había destinado al trabajo, ya que hacía varios años que estaba divorciada sin poder concretar una nueva pareja. Sin embargo, su ex marido insistía en recomponer su relación. Era una mujer grande, resignada a formar una familia.
Empezaban a caer las hojas, anunciaban el otoño, aquella mañana en la que el frío se empezaba a hacer sentir, en el escritorio de Francisca había un sobre aguardando ser abierto por ella. Al abrirlo, ella encontró un pasaje de avión, destino: el Caribe. La expresión de extrañamiento se dibujó en el rostro de la dama... sólo un pasaje a su nombre con fecha de viaje para el siguiente verano. Su luna de miel había sido en aquel lugar tan paradisíaco, tantos recuerdos pasaron por su mente.
A la semana siguiente, un nuevo sobre aguardaba en la misma oficina, esta vez una nota que decía: "Mucho tiempo pasé soñando, sin arriesgarme y echar a andar mi vida. Hoy, viajo a través de este papel para invitarte a caminar mi mismo camino", pero nadie firmaba, cómo saber quién era la persona que se dirigía tan afectivamente a Francisca, ella estaba muy interesada en saber quién escribía, su impaciencia por saberlo se notaba día a día, había muchas personas que la pretendían, pero ella estaba tan desilusionada por su anterior experiencia amorosa que a ninguno respondía favorablemente.
Pasaron los meses y el secreto no se develaba. Un día, el jefe de Francisca se dirigió hacia ella con un énfasis poco usual en su hablar cotidiano:
-"¡Estás despedida!".
-Pero... ¿Por qué? ¿Qué hice mal? Dígame las razones por favor, aclamaba Francisca con preocupación.
- El motivo te lo reportaré en los próximos días, esta será tu última semana.
Cabizbaja se fue a su casa, pensando los motivos de su despido, al llegar a su puerta una nota: "Ya no necesitas trabajar si eliges viajar conmigo al Caribe, en caso contrario puedes continuar tu labor en el estudio, sin más,un gran saludo, Matías."
¿Atento? El jefe de Francisca había sido siempre muy atento con ella, era un hombre tranquilo que no tenía demasiada expresión en su rostro, nunca nadie sabía qué sentía, cómo pensaba, lo catalogaban de "embolado" y eran muchos los que se preguntaban cómo había llegado a un puesto de tal jerarquía una persona que raramente emitía sonido o se comunicaba con sus pares.
Francisca era una de las encargadas -la mejor- de dibujar los planos del famoso estudio de arquitectura "Altas cumbres en el Paraíso". Gran parte de su vida había destinado al trabajo, ya que hacía varios años que estaba divorciada sin poder concretar una nueva pareja. Sin embargo, su ex marido insistía en recomponer su relación. Era una mujer grande, resignada a formar una familia.
Empezaban a caer las hojas, anunciaban el otoño, aquella mañana en la que el frío se empezaba a hacer sentir, en el escritorio de Francisca había un sobre aguardando ser abierto por ella. Al abrirlo, ella encontró un pasaje de avión, destino: el Caribe. La expresión de extrañamiento se dibujó en el rostro de la dama... sólo un pasaje a su nombre con fecha de viaje para el siguiente verano. Su luna de miel había sido en aquel lugar tan paradisíaco, tantos recuerdos pasaron por su mente.
A la semana siguiente, un nuevo sobre aguardaba en la misma oficina, esta vez una nota que decía: "Mucho tiempo pasé soñando, sin arriesgarme y echar a andar mi vida. Hoy, viajo a través de este papel para invitarte a caminar mi mismo camino", pero nadie firmaba, cómo saber quién era la persona que se dirigía tan afectivamente a Francisca, ella estaba muy interesada en saber quién escribía, su impaciencia por saberlo se notaba día a día, había muchas personas que la pretendían, pero ella estaba tan desilusionada por su anterior experiencia amorosa que a ninguno respondía favorablemente.
Pasaron los meses y el secreto no se develaba. Un día, el jefe de Francisca se dirigió hacia ella con un énfasis poco usual en su hablar cotidiano:
-"¡Estás despedida!".
-Pero... ¿Por qué? ¿Qué hice mal? Dígame las razones por favor, aclamaba Francisca con preocupación.
- El motivo te lo reportaré en los próximos días, esta será tu última semana.
Cabizbaja se fue a su casa, pensando los motivos de su despido, al llegar a su puerta una nota: "Ya no necesitas trabajar si eliges viajar conmigo al Caribe, en caso contrario puedes continuar tu labor en el estudio, sin más,un gran saludo, Matías."
lunes, 5 de abril de 2010
Leyendo mis memorias...
A mi parecer, hay dos tipos de lecturas básicamente, aquella elegida por el lector y la asignada. En la primera, quien la elige la disfruta, busca el momento y lugar oportuno para realizarla de la mejor manera y hacer de ella un hecho realmente placentero. En la segunda, uno lee por compromiso, deber u obligación, son generalmente los textos escolares o laborales, que causaron fastidio al momento de ser asignados y una vez finalizada la lectura, todo lo contrario: placer, por haber acabado el texto y por los contenidos adquiridos del mismo, que tarde o temprano serían de utilidad para nuestras vidas. Son textos que uno no elige, pero que de todos modos instruyen y reconfortan.
A medida que vamos creciendo, vamos adquiriendo diferentes responsabilidades que ocupan mucho tiempo y resulta más difícil hallar el momento y lugar preciso para LEER POR ELECCIÓN ; es con este punto con el que me identifico en este momento de mi vida, en el que me gustaría dedicar mayor tiempo a la lectura de un libro elegido, pero resulta complicado ya que hay obligaciones que cumplir.
Tengo el recuerdo de mi infancia, donde comprar libros era realmente una aventura, no importaba el tiempo que llevara leerlos, ni era necesario buscar el lugar propicio, cada lugar era único, el rededor no existía, bastaba el texto y yo. Cómo olvidar "El principito" (Antoine De Saint Exupery), "Los Hollister y el carnaval de hielo"(Jerry West), "Violeta"(Whitfield Cook)... aquellas lecturas que me atraparon durante la niñez. Ni hablar de los textos que me cautivaron durante mi adolescencia, "Un triste ciprés" (Agatha Christie), "El amor en los tiempos de cólera"(Gabriel García Márquez), "El código Da Vinci" (Dan Brown),"A orillas del río Piedras me senté y lloré" (Paulo Coelho), "Vida líquida" (Zygmunt Bauman) "Entre el brocal y la fragua" y "Con corazón de niño" (Mamerto Menapace), etc, etc,etc. Innumerables son los títulos de libros que vienen a mi memoria, claro está, que no me inclino por un único género literario, sino que sea cual fuere la temática del texto, siempre me resultó interesante LEER.
A medida que vamos creciendo, vamos adquiriendo diferentes responsabilidades que ocupan mucho tiempo y resulta más difícil hallar el momento y lugar preciso para LEER POR ELECCIÓN ; es con este punto con el que me identifico en este momento de mi vida, en el que me gustaría dedicar mayor tiempo a la lectura de un libro elegido, pero resulta complicado ya que hay obligaciones que cumplir.
Tengo el recuerdo de mi infancia, donde comprar libros era realmente una aventura, no importaba el tiempo que llevara leerlos, ni era necesario buscar el lugar propicio, cada lugar era único, el rededor no existía, bastaba el texto y yo. Cómo olvidar "El principito" (Antoine De Saint Exupery), "Los Hollister y el carnaval de hielo"(Jerry West), "Violeta"(Whitfield Cook)... aquellas lecturas que me atraparon durante la niñez. Ni hablar de los textos que me cautivaron durante mi adolescencia, "Un triste ciprés" (Agatha Christie), "El amor en los tiempos de cólera"(Gabriel García Márquez), "El código Da Vinci" (Dan Brown),"A orillas del río Piedras me senté y lloré" (Paulo Coelho), "Vida líquida" (Zygmunt Bauman) "Entre el brocal y la fragua" y "Con corazón de niño" (Mamerto Menapace), etc, etc,etc. Innumerables son los títulos de libros que vienen a mi memoria, claro está, que no me inclino por un único género literario, sino que sea cual fuere la temática del texto, siempre me resultó interesante LEER.
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